Festival Internacional Cervantino y La Fura dels Baus

El grupo catalán La Fura dels Baus irrumpió en el escenario para contar, a su modo, la historia de Guanajuato. Un espectáculo encargado especialmente para el festejo de los 50 años del Festival Internacional Cervantino. En un lugar de Guanajuato es un performance realizado en un espacio abierto, con más de 80 personas participando, donde los espectadores forman parte del evento y las acciones suceden a su alrededor, y cuando menos se lo esperan, están ahí, junto a unos u otros creando una imagen en movimiento.

La Fura dels Baus se ha caracterizado por tener siempre a sus espectadores en acción; en sus anteriores espectáculos, los acosaba, los violentaba, los llevaba a correr, huir o a ir a buscar dónde ocurrían las acciones. En esta ocasión la relación entre el público y el performance fue de manera más fluida y suave; sin tanto impacto, pero sin dejar de sorprendernos. Ya no desde la transgresión, sino desde la creación de acciones e imágenes que fueran mostrando distintos momentos de la historia o elementos definitorios de Guanajuato.

Con el público de pie y celulares en mano, los más de 70 actores y artistas pululaban entre la gente. Como serpientes luminosas, transitaban en el lugar foquitos con luz blanca y amarilla, significando el oro y la plata que de lugares remotos iban llegando al barco de los españoles, conquistadores que robaban nuestros tesoros. El celular fue un complemento de lo que iba sucediendo.

Un discurso paralelo, en una propuesta sin palabras escénicas; la necesidad de transmitir ideas, órdenes, sonidos e imágenes para acompañar la acción; un discurso sobrevalorado como concepto. Habiendo bajado la aplicación Kalliope 2 en los celulares, se veía y oía una rana croar, retomando la idea de Guanajuato como lugar de ranas. Y el fuego en toda la pantalla para hablar de un incendio. Los mensajes eran simples y a veces ilustrativos. Algunos saltaban o gritaban frases como la aplicación se los ordenaba, y a continuación seguían las actividades que iba plasmando la compañía. Varios grupos musicales hicieron su aparición tocando y cantando simultáneamente entre la gente; desde música tradicional mexicana hasta clásica o contemporánea.

En un lugar de Guanajuato fue ideada en España pero realizada en Guanajuato. Se mandaron los diseños para construir un barco, los túneles con telas, o el agua de la inundación; se colocó al centro del espacio una grúa gigante. Ella elevaba a un ave luminosa que volaba con una mujer en su lomo cantando un pasaje operístico. La imagen fabulosa que iba de aquí para allá por los aires, para disfrute de todos. La grúa se convirtió en uno de los ejes de la propuesta, a través de la cual dinamizaba la acción performática del grafitero español Suso33 o elevaba a 50 actores para hacer acrobacias. En las paredes cercanas Suso33 marcó los muros de piedra, escandalizando a la concurrencia, aunque después, para nuestra sorpresa, los grafitis habían desa­parecido. En el interior de una manta cilíndrica iluminada, el pintor hizo dibujos abstractos y del rostro del Quijote; trazos que circulaban, subían y bajaban.

La grúa también elevó a 50 voluntarios que respondieron a la convocatoria de la Fura y la Universidad de Guanajuato, para participar. Ellos, sin remuneración alguna, ensayaron y se arriesgaron y fueron parte de este espectáculo que seguro les dejará huella. Una de las imágenes más espectaculares fue esa, la de ellos en el aire, haciendo movimientos gimnásticos para celebrar los 50 años del Cervantino acompañados de Las mañanitas.

La Fura dels Baus continuó con su exploración de la relación del público con las acciones performáticas. La convicción de que los espectadores estén siempre activos, integrándose a la obra escénica. En un lugar de Guanajuato fue un evento único, dos funciones que nunca jamás volverán a repetirse.

También te puede interesar