Conoce a Roger, el perro qu ellamó la atención en los 80´s por hacer el mandado con su canastita

En el último día del año 1988, junto a las noticias de la muerte del escultor Isamu Noguchi, el aumento en tarifas de matrimonio y divorcios, y la decomisación de seis toneladas de marihuana -que tuvo como resultado la detención de seis personas-, se hizo espacio en la primera plana de su segunda sección a la historia de “Roger”, un perro muy peculiar.

El canino llamó la atención del reportero Enrique Ruiz Rojas, quien decidió que “Roger” era merecedor de su propio espacio en impreso, pues “el perrito de la canasta” -se estima- era el único que tenía permiso de entrar a los supermercados a hacer el mandado.

Aquí su historia, que sigue teniendo el mismo efecto de conmover al lector, aun 34 años después.

“Roger”, padre de un campeón, da testimonio de su raza al haber encontrado a “Fara”, una perra de raza afgana, extraviada por varios días. Para dar con su rastro fue necesario caminar por varias horas hasta encontrarla. Entre los vecinos del lugar es mejor conocido como “el perro de la canasta”.

El mejor amigo del hombre, y solidario compañero de la vida, da testimonio de su obediencia a una pequeña familia que le ha brindado su casa como hogar.

Desde pequeño, sus amos lo fueron domesticando y en forma de juego le arrojaban una llanta pequeña, la cual perseguía hasta alcanzarla y en forma noble se le entregaba a su dueño para continuar jugando.

Una de sus costumbres fue que desde pequeño solía morder los zapatos de sus amos teniendo como preferencia por un trapo viejo que nunca soltaba; la costumbre de morder, ya fuera un zapato o un trapo, se volvió un hábito, hasta que una mañana su amo le dio una canasta, el la mordió y se fueron juntos a comprar el mandado.

Al ir en camino la gente veía al perro con admiración, los niños se alegraban al verlo y se acercaban para poder acariciarlo. Verlo entrar causaba extrañeza entre los trabajadores del lugar, pero al ver que no ocasionaba daños le permitieron el acceso. 

Así, cargando en su canasta leche, verduras y carne, recorre los pasillos del lugar en compañía de su amo.

La señora que despacha el jamón describe a “Roger” como un perro educado y decente, los muchachos de limpieza afirman que es el único perro que tienen permiso para entrar a ese establecimiento, las cajeras describen a un animal que, formado en la fila, espera a que su amo pague la mercancía.

“Roger” es un perro de raza “pointer” alemán con manchas en su cuerpo, cara y orejas de color café oscuro, por su origen tiene un instinto cazador, el cual despierta al encontrar un gato. Los vecinos de la familia lo describen como un perro que brinda seguridad, fidelidad y obediencia.

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