La belleza y el vértigo de un santuario que parece esculpido en mitad de la montaña

El Santuario de la Madonna della Corona, con siglos de historia y fachada neogótica, se asoma imponente al valle dell’Adige, en la localidad de Spiazzi, cerca de la ciudad de Verona (Italia)

Imagen del espectacular templo Madonna della Corona, ubicado cerca de Verona SANTUARIO MADONNA DELLA CORONA

Situado en el norte de Italia, en el corazón del Monte Baldo, un macizo montañoso de los Alpes también conocido como El Jardín de Europa, se encuentra el lugar perfecto para aquellos que buscan un lugar tranquilo en el que meditar. Suspendido entre el cielo y la tierra a 774 metros sobre el nivel del mar y con unas impresionantes vistas al valle dell’ Adige está Madonna della Corona, una auténtica joya arquitectónica que se levanta entre la montaña y que atrae cada año a miles de turistas y peregrinos.

El origen de este curioso templo

La historia de este templo tiene sus orígenes en el año 1.000 tal y como atestiguan los documentos que demuestran que en esta área vivían algunos eremitas relacionados con la Abadía de San Zeno de Verona, los cuales escogieron este lugar para retirarse y permanecer en paz. En la segunda mitad del año 1200 ya existía una capilla dedicada a Santa María de Montebaldo a la cual se accedía por un estrecho y peligroso sendero en medio de la roca, pero el primer testimonio real de la existencia de este santuario en el que se habla de él con su nombre actual es de 1278.

La tradición local dice que su verdadero origen está en la veneración de una escultura de la Virgen que se habría trasladado milagrosamente de Rodas, isla que había sido tomada por la armada musulmana de Solimano II en el año 1522, aunque esto fue desmentido por la existencia de la pintura de una Virgen con el niño encontrada por un pastor en una cueva cercana en el siglo XIV.

Imagen del espectacular templo edificado en un saliente de la pared rocosa SANTUARIO MADONNA DELLA CORONA

Entre 1434 y 1437 pasaría a ser propiedad de los Caballeros de Malta, existentes en Verona desde 1362 como Encomienda de San Vitale y Sepulcro, quienes llevarían a cabo una serie de transformaciones para engrandecer el edificio y hacerlo más accesible construyendo, entre otras cosas, dos escaleras que aún hoy día se pueden contemplar. La más amplia tiene 556 escalones y baja desde la fuente de Spiazzi hasta el puente tilo, mientras que la más angosta, con 234 escalones, se realizó en la roca a lo largo del recorrido original que conducía del puente a la iglesia.

En 1625 se procedió a la construcción de una nueva iglesia más amplia que la ya existente, la que permaneció incorporada bajo el nuevo presbiterio. Durante dichas obras también se mejoraron las vías de acceso y, gracias a la contribución del comendador Tancredo, se construyó en una cavidad del monte un hospicio para albergar a los cada vez más numerosos peregrinos.

En 1899 se amplió la fachada hasta adoptar su forma actual de estilo neogótico adornada de mármoles. El campanario con aguja demochante y más de 30 metros de altura se levantó entre 1921 y 1922, año en el que, coincidiendo con el cuarto centenario de la aparición de la estatua de la Dolorosa, fue mejorada la calle y abierta la galería de acceso al santuario en base al diseño del ingeniero Federici facilitando así el camino a los peregrinos.

Sería en 1974 cuando el arquitecto Guido Tisado se encargase del ambicioso proyecto por el cual se demolería la iglesia existente, conservando eso sí aquellas partes más significativas como son la fachada y el antiguo campanario, para crear un templo más amplio. El 4 de junio de 1978 el Obispo Giuseppe Carraro consagró el nuevo santuario que acabaría obteniendo el título de basílica menor en 1982. Entre sus ilustres peregrinos está el Papa Juan Pablo II, quien visitó este lugar para rezar ante la Virgen de la Corona en abril de 1988.

El santuario visto desde arriba PEXELS-ALIAKSEI LEPIK

Un interior con un rico patrimonio artístico

Más allá de la afamada estatua de la Virgen con el Niño colocada dentro de una corona de espinas de bronce en el altar, este santuario cuenta en su interior con un exquisito patrimonio histórico-artístico expuesto en la pared derecha, los exvotos, 167 tablillas de diferentes tamaños. La más antigua se remonta a 1547 y representa el salvamento milagroso de una mujer que está por ahogarse en el río Adigio de Verona, mientras que la más preciada es un óleo sobre tela que representa a Cristo en la Columna, elaborado por el pintor Antonio Balestra en 1724. Además, se pueden encontrar numerosas obras escultóricas realizadas en gran parte en mármol blanco de Carrara por parte del escultor veronés Ugo Zannoni. Algunas de las más destacadas son San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, visibles en nichos sobresalientes de la fachada, la Dolorosa de pie, colocada actualmente en la capilla de las confesiones, y las de los santos patronos de los Caballeros de Malta, Santa Toscana y San Juan Bautista.

Imagen frontal del santuario PIXABAY-MATTHIAS KOST

La capilla de las confesiones, un edificio añadido durante las últimas reformas de los años 70, acoge la Scala Santa, reproducción de la escalera que se encuentra en Roma, cerca de la basílica de San Giovanni in Laterano, la cual se sabe que existía ya en el santuario desde el siglo XVIII y que permite a los fieles expiar sus pecados subiendo de rodillas. Esta obra recuerda los pasos que dio Cristo para llegar hasta Pilato.

Por último, cabe señalar las fusiones en bronce realizadas por el arquitecto Raffaele Bonente destacando, sobre todo, la original escenografía sobre la pared rocosa del ábside, alrededor de la estatua de la Piedad. Otros elementos a tener en cuenta son las vidrieras de la nave derecha que representan los misterios del Rosario, el tabernáculo de 1982 con las cuatro figuras en bronce que representan la fe, la esperanza, la caridad y la religión, el frontal del altar con los tres azulejos de bronce que representan la Natividad, la Crucifixión y Pentecostés, y los seis candelabros sobre la eucaristía con los símbolos de los Evangelistas y otros alegóricos.

Cómo llegar

La Madonna della Corona está ubicada en la localidad de Spiazzi, a unos 20 kilómetros de Verona y aunque hay una carretera que lleva casi hasta el mismo templo, a un aparcamiento situado a unos diez minutos a pie, lo mejor es optar por coger el antiguo Sendero de los peregrinos que comienza en Brentino Belluno, una ruta de unos tres kilómetros de distancia con un desnivel de unos 600 metros que incluye una escalera de 1.500 peldaños y que ofrece una estampa natural realmente impresionante. El santuario está abierto todo el año de noviembre a marzo con un horario de 8 a 18 horas y de abril a octubre de 7 a 19,30 horas.

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