Los fraudes también están de moda

Antes de la pandemia comprar ropa en línea no era tan común. Había temor en la gente de que las prendas no les gustaran y no las pudieran devolver; sin embargo, eso ha cambiado y la categoría de moda es una de las más buscadas, incluso por los defraudadores que quieren aprovechar su éxito.

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), esta categoría se posicionó como la más vendida en el último Hot Sale, pues representó 39% de las ventas totales durante la campaña.

No obstante, su facilidad de reventa la convierte en una categoría muy atractiva para generar fraudes, dijo a Expansión Víctor Islas , director general de la empresa de prevención de fraudes ClearSale, especialmente cuando se trata de artículos de edición limitada, como tenis o bolsos.

Estas campañas, en las que también se incluye al Hot Fashion, son momentos muy complejos para los negocios, aporta Christian León, director de la plataforma de protección para comercios Signifyd en Latam, pues los equipos centrados en soluciones antifraudes se ven rebasados por la cantidad de pedidos.

De acuerdo con el más reciente reporte de la AMVO, aproximadamente seis de cada 10 compradores planean adquirir un producto en esta temporada, lo cual aumenta la presión de fraude. Cifras de Signifyd reportan que la moda es uno de los segmentos en los que más se ha incrementado este problema, pues de enero de 2021 al mismo mes de 2022 los intentos de fraude crecieron 127%.

Las tres dinámicas de fraude de moda

El especialista destaca que se han detectadotres principales formas para defraudar a los negocios de moda. Una de ellas es la apropiación de cuenta, es decir, cuando el defraudador obtiene el control de la cuenta de un comprador experimentado para aprovechar sus métodos de pago y buena reputación.

Otro caso es la triangulación. Es cuando el defraudador utiliza los datos de una tarjeta robada para adquirir productos en descuento de una tienda oficial de una marca reconocida y crea un perfil falso en una plataforma abierta de comercio en línea o en un marketplace para revenderlos, haciéndose pasar por la marca.

El tercer ejemplo es la opción de comprar en línea y recoger en tienda, en la que se adquieren productos con una tarjeta robada y el proceso de recoger el producto se hace demasiado rápido. Con esta modalidad de venta, los negocios no cuentan con la variable de la dirección de entrega, lo cual es un punto de análisis para determinar la reputación del usuario, con base en otras entregas que se le han hecho.

El impacto de los fraudes en los clientes

Los fraudes, destaca León, tienen impacto en diferentes áreas. Primero, los clientes legítimos se ven afectados al encontrarse productos en descuento agotados a causa de la reventa. Las marcas ven mermada su confianza por terceros que se hacen pasar por ellas, mientras los retailers pueden ser víctimas de contracargos cuando el dueño legal del método le indica que no reconoce los cargos en su tarjeta.

Resalta que se deben considerar otros efectos y costes alrededor de los productos que se pierden por un fraude, como los de almacenamiento o traslado, mientras que cuando no aprueban las ventas para evitar fraudes también están teniendo pérdidas marketing y publicidad del producto.

De cara a este tipo de campañas, sentencia, los negocios deben estar preparados a partir de métricas claras sobre los fraudes que padecen y cuántas compras declinan. “Se trata de que haya mayor profundidad de análisis en la información para encontrar el problema y determinar una solución que te pueda ayudar a resolverlo de manera automatizada para dejar de lado las revisiones manuales, que entorpecen las ventas”.

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